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lunes, 30 de marzo de 2015

Experiencia 4

Hola chicas!

Descubrí  vuestra cuenta a través de una amiga que solía retwittear tweets vuestros y la verdad me sentí bastante aliviada al saber que había más gente como yo. Me explico:

En una conversación con mi mejor amiga le confesé que  me resultaría imposible estar 30 años (o más) junto a una sola persona, que ya me había asaltado la duda en relaciones anteriores y que no sabía si iba a ser capaz de estar solo y exclusivamente con esa persona. Su contestación: “ya llegará LA persona que te haga sentir eso”. Yo no lo veía así, hasta llegue a sentirme mal puesto que pensaba que era una fresca que solo quería estar con varios a la vez!!
Gracias a vuestra cuenta me he dejado de sentir mal, como si fuese un bicho raro, he ordenado mis ideas, y las he entendido mejor. He encontrado a más gente como yo, y no veas lo que alivia, empezaba a pensar que era la única con este tipo de ideas!!

Aunque todavía me queda mucho por aprender porque apenas controlo del tema, quería daros las gracias por el trabajo que hacéis día a día, tanto informativo como apoyo moral. Este último quería destacarlo, ya que acabo de salir de una relación tóxica y me habéis abierto los ojos, habéis hecho que ponga los puntos sobre las íes y me haga respetar que ya iba siendo hora.
Cuando empecé a leeros intentaba llevar a cabo vuestros tweets y lo único que conseguía por parte de la otra persona era respuestas como “menudas tonterías dices” “Esa cuenta de twitter te está absorbiendo mucho el cerebro” “No te está haciendo bien leer eso” y todo porque? Porque estaba CAMBIANDO, estaba haciéndome RESPETAR, al no permitirle “x” cosas que antes si que dejaba, me atacaba con eso.

Mi relación ha pasado por todos los puntos que definen una relación tóxica, control, maltrato tanto físico como emocional, obsesión y un largo etc. Todo desembocó en una depresión  (por mi parte) no diagnosticada, con esto quiero decir que ningún médico me dijo que estaba depresiva, simplemente yo lo supe en el momento que me autolesionaba. En las discusiones con mi pareja, era tal la rabia que sentía, que me daba golpes a mi misma en la cabeza, y cuando era el tal el enfado y frustración, mis brazos y piernas pagaban por ello. Cuando mi pareja veía como me pegaba en la cabeza; veces me sujetaba los brazos y veces me animaba más a ello. Cuando descubrió que me hacía cortes en los brazos/piernas, sí, se asustó, y la primera vez me dijo que no lo volviese hacer que no quería eso para mí. Bien, como las discusiones se repetían, mis autolesiones también, y se convirtió en costumbre decirme “ Ahora vete a rajarte para llamar la atención e ir dando pena, que es lo único que saber hacer” “Porque estás loca, solo hay que verte” 

Y a “eso” le llamaba yo PAREJA.

Aunque parezca mentira, seguí con esa persona 1 año más, por suerte las autolesiones desaparecieron. Supongo que fue porque entre en modo “pasotismo total”, me daba igual T.O.D.O, era como si no tuviese ¿vida? Aparentaba ser feliz cuando no lo era, simplemente me limitaba a estar, a contestar y a agradar (o eso intentaba), así todo me resultaba más fácil. Y la verdad no me importaba, porque me daba igual, es difícil de explicar lo que sentía, pero me atacaba con cosas del pasado que quizá en momentos anteriores me podrían haber dolido, pero en esta última época me eran indiferentes. Que me llamas loca? Pues muy bien, algo más? Y seguía con lo que estaba haciendo.

Con vuestra cuenta me hice más fuerte, tanto que conseguí dar por terminada la relación.

Y  LO BIEN QUE ME SIENTO YO AHORA QUÉ¿! ME SIENTO:
-          L.I.B.R.E.
-          F.E.L.I.Z
-          CON GANAS DE V.I.V.I.R
-          E.M.O.C.I.O.N.A.D.A
-          A.N.S.I.O.S.A por lo que me depara el futuro.
Me encuentro como si estuviera en la cima de una montaña, tomando una bocanada de aire y echándola. ESA es la sensación que siento constantemente.

Quiero daros las gracias por vuestro trabajo, animaros a seguir adelante, que aunque parezca mentiras sois de gran ayuda para personas con problemas MUY grandes. Si se diese la ocasión me encantaría conoceros y poder charlar con vosotras, intercambiar opiniones, conocimientos y por supuesto APRENDER.

Sois la leche chicas! Un beso!

(Historia enviada anónimamente al correo) 

viernes, 13 de marzo de 2015

Experiencia 3

Hola. Lo primero de todo, decir que os llevo varios meses leyendo y aunque desde luego no esté de acuerdo (ni lo pretendiera) con absolutamente todo lo que exponeis, reconozco que me está ayudando muchísimo a conocerme mejor como ser amoroso que soy (a veces uno se plantea incluso esto). 
 
Desde siempre he tenido relaciones monógamas y hace ya unos años ví claramente que aunque me gustaban algunas cosas, no eran lo mío. Es decir, me sentía bien con los tópicos del amor romántico (y he de decir que aún me siento bien con algunos) pero algo fallaba, en algún punto alguien de fuera de la relación me atraía y me sentía fatal porque siempre acababa poniendo cuernos y mintiendo. La última relación que he tenido ha terminado siendo abierta, y si bien he tenido muchos problemas a la hora de llevarla, gracias a vosotros he podido identificar muchas de mis emociones y comportamientos e intentar gestionarlos de una manera racional, por primera vez en años. Por desgracia después de unos meses intentando y esforzándome como no había hecho en mi vida por una relación, no ha salido bien, hay problemas realmente difíciles de cambiar y la paciencia y la comprensión, para mi básicas, han faltado demasiado a menudo. Y la comunicación. Un ser humano puede tener mil problemas que parezcan imposibles de solucionar pero con voluntad y una buena comunicación todo es posible. Y la buena comunicación también lo es, aunque parezca imposible a veces.

En fin, solamente quería compartir mi experiencia, sin extenderme y sin entrar en demasiados detalles y agradeceros vuestra labor, si lo llego a saber antes os hubiera pedido algún consejo más concreto sobre mi relación xD pero lo que intento decir es que para algunas personas (me incluyo el primero) el proceso es duro y seguramente va para largo (igual te mueres y no has conseguido amar a nadie en condiciones), hay que aprender cosas que no sabíamos ni que existían y cambiarlas, cuando llevamos toda la vida haciéndolas, pero la finalidad en mi caso está clara y merece la pena: amar sanamente (a una, dos, tres o las personas que quieras/puedas. Lo suyo es que al menos seas capaz de amarte a ti mismo, qué menos joer).
Un saludo y gracias de nuevo!

 (Historia enviada anónimamente al correo)

sábado, 29 de noviembre de 2014

Experiencia 2

Mi historia empieza a punto de cumplir 16 años, cuando empecé una relación con un chico que me gustaba mucho... Al principio todo parecía perfecto, pero con el tiempo empezó a mostrar unos celos desmedidos, me prohibió hablar con ciertas personas, cuando salía con mis amigas me acribillaba a mensajes del tipo: "¿por qué no me hablas?" "¿con quién estás?" etc, cuando se enfadaba conmigo o por cualquier cosa, se dedicaba a dar golpes, muchas veces sentía que me chantajeaba emocionalmente haciéndose la víctima, pero yo lo dejaba pasar.

Hasta que empecé a ver que eso no era sano, yo sufría muchísimo, pero al principio me hacía la loca porque le quería. Intenté hacerle ver que así no funcionaban las cosas, que yo podía ayudarle. Cabe decir que todo lo que yo no podía hacer, él si, y si le decía que eso era injusto me decía que era una paranoica.

Un día me cansé de aguantar esos comportamientos y ahí se acabó todo, de esto hace casi un año y hacía muchísimo tiempo que no me sentía tan libre, de hecho ahora estoy con un chico que me quiere y me da libertad, eso es lo mejor que me podría haber pasado. Ahora sé que no volveré a aguantar comportamientos de ese tipo, gracias a mi experiencia y a vosotres, que hacéis que la gente abra los ojos ante estas cosas, como habéis hecho conmigo, que los he abierto un poco más. Gracias.

Espero que mi historia pueda ayudar a otras mujeres, porque sé que dar el paso no es fácil, pero una vez dado, vuelves a sentirte tú misma.

(Historia enviada anónimamente al correo)

sábado, 15 de noviembre de 2014

Experiencia 1

Tengo 19 años, hace 4, con 15, empecé una relación con una chica. La situación fue complicada ya que lo de la bisexualidad en donde yo vivo tampoco es que este lo suficientemente normalizada como para poder presumir de ello. Ella tiene un año más que yo y, realmente, me cautivó desde el primer momento. Era y es una persona impresionante, qué voy a decir si es mi novia, de estas que llaman la atención nada más verlas pasar por la calle pero que, a su vez, intentan ocultarse del mundo.

Hemos pasado por muchas cosas desde entonces, claro está. Tanto cosas malas como buenas, como en cualquier relación.
Al año, más o menos, apareció un chico realmente… atractivo, me reitero: qué voy yo a decir. Lo hablamos entre nosotras ya que ambas empezábamos a sentir algo por él y, también, claramente, lo hablamos con él. No hubo problema a pesar de que al principio, por tantos convencionalismos y reglas sociales, sonó extraño y hubo cierto recelo.

A partir de ese momento la gente a la que se lo contábamos, la verdad es que no reaccionaba muy bien. Lo asociaban con celos, con posesión o, por el contrario, con que no nos queríamos lo suficiente como para mantener una relación monógama. Esto ha sido bastante duro para nosotros ya que la incomprensión siempre es una traba en todo lo que nos ocurre en la vida y el hecho de que nadie, o muy poca gente, nos entienda pues… duele.

Hace un año, más o menos, apareció otra chica. Los tres que estábamos en la relación, la verdad es que estábamos algo anonadados al sentir cosas tan profundas tanto entre nosotros como en la chica que acababa de aparecer ante nosotros. Hablamos, entre los cuatro, explicamos todo y pusimos las cosas claras. No hay preferencias entre nosotros, somos todos iguales y la comunicación nos parece la base de todo, tanto dentro como fuera de las relaciones.

La última chica se unió a nosotros y desde entonces, con nuestros más y nuestros menos, convivimos los cuatro juntos. Mantenemos relaciones sexuales sanas y consensuadas, intentamos ampliar algo más nuestras... mentes, con diferentes prácticas pero siempre con confianza.